Moriré después, moriré no hoy, seguro.
Hoy tengo que seguir, tengo que esperar que estas cosas electrónicas avancen, y se tornen verdades
Debo esperar que estos acuerdos, invisibles pero resaltados, se tornen verdades
Verdades que se crean cuando él y ella dicen: sí es verdad.
Verdades que no dependen de mí, sino de aquellos que finalmente pueden ver las cosas invisibles
Aquellos que finalmente pueden entender las invisibilidades y transparencias que cubren nuestras vidas
Nuestras vidas que hoy ya no descansan más en piedras, agua o aire
Nuestras vidas que hoy descansan en ondas, en cables, en metales, jebes y vidrios
Nuestras vidas, que no sé cómo (sí sé cuándo); empezaron a dormir sobre cosas concretas, pero fantasmagóricas
Fantasmagóricas que se acercan y te asustan, que te provocan frío, y te hacen sentir al fondo al fondo, fuertes tocadas en el pecho
Tocadas que no comprendes bien lo que son, pero que te anuncian que tu cuerpo responde, que tu sangre se apura, que tu falanges se agitan, que tu aire se atora, que tu vida se afecta más allá de lo que tu corteza entiende
Y entonces, lo piensas, empiezas a vivirlo y cuando lo palpas entiendes que tu vida es de colores, pero que también es fría, esa es la esencia.
La esencia que descansa sobre las ondas, cuerdas, metales y vidrios
Entonces advierto, que sólo si le pongo calor, sol, luz, energía tendré una vida lista para ser vivida, lista para continuar.
Poco a poco empiezo a mirar y veo otra vez a los fantasmas
Fantasmas que me acompañan, que me ayudan, pero que también me congelan y poco a poco me van destruyendo.
Pero la destrucción de mi vida, no es fácil, no es simple, la destrucción de mi vida, será más larga que una canción, más larga que ninguna poesía, más larga que una fantasmagórica experiencia.
Mi vida será más larga, porque necesario es que me quede
Carol

